miércoles, 30 de enero de 2008

LA HAZAÑA MAS GRANDE DE LA HISTORIA


La hazaña más grande de la historia del futbol argentino

Por Sergio Barbui de TyC Sport


Iban 26 minutos del segundo tiempo cuando Boccanelli arremetió en el área y, manotazo mediante, puso el 2-1 para ese Talleres que contaba con el apoyo de un país que quería un campeón del Interior. La pesada noche de ese 25 de enero de 1978 se hizo más caliente todavía cuando, indignados por tamaña injusticia, vieron el rojo de sus camisetas Rubén Galván, Larrosa y el temperamental Trossero. Un gol abajo, de visitante y con tres menos en una final a la que le quedaban 19 minutos. Muchos pensaron en irse, en exponer el papelón. El panorama no podía ser peor. Sin embargo, el Pato Pastoriza, con saco oscuro y pantalón claro, sacó a relucir sus dotes de hombre de paradas bravas. “Si quieren ser campeones, jueguen y no se vayan como cagones. Esto es Independiente”, les ordenó a los ocho que quedaban, al tiempo que mandó a la cancha a Bertoni y Biondi. Talleres tuvo el golpe de gracia, pero perdonó. Grave error ante un equipo que históricamente se tuteó con la hazaña. El partido se extinguía cuando la tomó Bochini, quien empezó a tocar con su hermano futbolístico Bertoni, a los que se les sumó Biondi, conformando una pared que quedaría emplazada en el Barrio Jardín por los siglos de los siglos. La definición quedó a cargo de Bochini, en el día de su cumpleaños 24 y, como en cada situación caliente, el Bocha no falló. Gol. Grito estruendoso en Avellaneda y en la cabecera del arco donde Girbaudo, atónito, la iba a buscar. Silencio en el resto de Córdoba y, por qué no, en el país. Quedaron siete minutos de defensa heroica roja. El gol de visitante valía doble, con el empate el Rojo era campeón, más allá del 0-0 de la Doble Visera. Barreiro después de tanta polémica se rindió ante el destino de Independiente y pitó el final. Pastoriza explotó, Trossero volvió a la cancha desencajado. Todos buscaron a Bochini quien se paseó por el perímetro de la cancha con cara de “yo no fui”. La gente se rindó ante su genio futbolístico y aplaudió a pesar del dolor de un título que se escurrió como arena entre los dedos. Hoy se cumplen 30 años de ese hito que consagró al Rojo en el Nacional 77, definido a comienzos del 78. Hasta ahora, el fútbol argentino no volvió a vivir un hecho así. Quizás nunca más ocurra. Por eso se puede afirmar que fue la hazaña más grande de la historia.

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